¿Alcohólico yo? ¡Si lo fuese, no podría desempeñar un cargo de responsabilidad como el mío! ¿Alcohólico yo? ¡Estuve un mes en el sanatorio y no eché de menos la bebida.

Aparte de la carga emocional de la palabra alcoholismo, hay una gran falta de información sobre lo que es dicha enfermedad. Los alcohólicos, avergonzados, se niegan a que les cuelguen la etiqueta humillante y siempre encuentran razones para demostrar que ellos no son lo que se les dice:


¿Alcohólico yo? ¡Si no me he emborrachado en mi vida!

¿Alcohólico yo? ¡Si lo fuese, no podría desempeñar un cargo de responsabilidad como el mío!

¿Alcohólico yo? ¡Estuve un mes en el sanatorio y no eché de menos la bebida!

E incluso:
¿Alcohólico mi hijo? ¡Si bebe lo normal!

Hasta el alcohólico hundido, destrozado, vagabundo, pordiosero, conoce a otros que están aún peor que él:¡Esos sí que son alcohólicos! Yo no. A mí sólo me gusta tomar unas copitas...



Hay dos grandes grupos de alcohólicos, en cuanto al origen de su enfermedad.


Los primeros son personas atormentadas, angustiadas o deprimidas o personas que han sufrido graves penalidades o disgustos en la vida. Estas personas observan que, cuando beben, el alcohol les da alegría y se olvidan de sus problemas, y, por lo tanto, cada vez recurren a él con más frecuencia para buscar alivio. Hasta que por fin llega un momento en que, sin saber bien cómo, ya no se pueden pasar sin alcohol.

Los segundos, en cambio, no han empezado a beber porque tuvieran problemas, sino, sencillamente porque todo el mundo bebe. Desgraciadamente es muy frecuente en nuestra patria que den vino (o quina) a los niños, los cuales se acostumbran a beber alcohol desde la infancia y luego no pueden dejarlo nunca.

Otros empiezan a beber en la adolescencia. Son jóvenes normales, sin problemas, que beben por alternar con amigos o compañeros. Poco a poco van bebiendo más hasta que llega un momento en que no pueden prescindir del alcohol.

En España, donde se consume una cantidad terrible de alcohol en todas partes y a todas horas, la mayor parte de los alcohólicos pertenecen a este grupo. En otras palabras, los primeros dependen psíquicamente del alcohol. Los segundos, tienen un tipo de dependencia física. Pero, con el tiempo, los dos tipos de alcohólicos acaban por depender a la vez psíquica y físicamente del alcohol.